Caldo de Carvalho (VII) Esos ángeles...
PARA ENTREGAR EN MANO AL COMISARIO MONTALBANO Remitente: Nino Castellano. Belmont, Bronx, NYC. Queridísimo Salvo mi nombre no te dirá nada. Quedan muy pocas personas vivas en Sicilia que puedan darte señas sobre mí y todas tienen más de noventa años. Hace tiempo que me retiré, no me quedan amigos ni enemigos, nadie puede hacerme mal. Mi vida en EE. UU. no ha sido plácida, tampoco me quejo. Formé una familia, me gané bien la vida y he llegado a viejo. Se lo debo a tu abuelo. Me escondió en su casa cuando era un huérfano sentenciado a muerte por mi apellido. Hizo posible mi llegada a Nueva York con ocho años, veinte dólares y una carta para la honorable familia genovesa que me acogió y me dio un futuro. Nadie hizo nunca tanto por mí. No pude agradecérselo. Conservé desde que salí de Catania una medalla de plata con la imagen de Santa Águeda y ...